Cuidando el cuero de nuestra silla de montar

Al adquirir una silla de montar tenemos que tener en cuenta que ésta requiere unos cuidados específicos para que se mantenga en buen estado a nivel físico y también para evitar accidentes. Lo ideal es limpiar y engrasar el cuero con regularidad. La exposición al sol, lluvia, viento, polvo… estropea mucho el cuero y hay que mantenerlo.

Lo normal es engrasar la silla una vez al año, pero esto dependerá del uso que ésta reciba y de las condiciones climáticas a las que esté expuesta. A la hora de dejar secar la silla tras estar expuesta a la lluvia, lo ideal es no dejarla al sol o con secadores o fuentes de calor, con que seque a su ritmo normal es suficiente. Se aconseja, una vez seca que se aplique aceite para que el cuero recupere esa flexibilidad y se mantenga en mejor estado.

Antes de aplicar el aceite a nuestra silla hemos de limpiarla con jabón de glicerina para quitarle toda la suciedad posible y cuando ésta se haya secado, aplicaremos el aceite. Si la silla no se presenta muy sucia, con quitarle un poco el polvo bastará. Es conveniente calentar el aceite para su aplicación, aproximadamente a unos 30 grados, de esta forma conseguiremos que esté menos espeso y facilitará la aplicación. Con un trozo de borreguillo o similares empapado en aceite, vamos aplicándolo sobre el cuero formando círculos dado una cantidad homogénea a todas las partes de la silla.

amigosdelcaballo

Hay que tener en cuenta las partes en contacto con el caballo, ya que habrá que proteger a nuestro equino de la absorción del salitre del cuero por lo que conviene aplicar además una grasa especial para cuero, limitando esta absorción perjudicial para nuestro amigo.

Todos los elementos del látigo deberemos protegerlos de esta grasa para que no se estropeen.