El Caballo Azteca

 

Esta semana hablamos de una raza de equino muy peculiar por su origen, sus formas y participación en el mundo deportivo.

La aparición del Caballo Azteca data de 1959, y aunque es una raza relativamente nueva, se caracteriza entre otras cosas por su velocidad, su fuerza, y su temperamento noble.

Su ascendencia está formada por la unión del caballo andaluz Hilandero procedente de Jerez de la Frontera (Cádiz) y un tipo de yegua norteamericana.
Este curioso cruce se debe a que los primeros caballos que llegaron a México fueron los que llevaron los españoles durante la conquista en el siglo XVI. 

Pero este primer cruce dio lugar al caballo “criollo” mexicano, que más tarde se extinguiría a causa de la guerra, y sería sustituido por otros variantes hasta llegar finalmente al Azteca.

Esta raza fue creada de manera premeditada por los mexicanos, seleccionando expresamente estas dos razas para crear un caballo representativo de México al igual que ocurría en otros países como España, Inglaterra o Arabia Saudí.

Sus capacidades físicas le han hecho encajar muy bien en el deporte nacional de México, La charrería, término que deriva de charro que es en mejicano jinete.
Este deporte consiste en carreras de caballos que van combinados con diferentes coreografías y trajes regionales, para lo cual el carácter del caballo Azteca es perfecto.

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