El Código Ecuestre

Las patas del caballo indican la muerte del jinete: el código ecuestre

 

En el arte de la esculpir, existe una gran cantidad de esculturas ecuestres que suelen tener por jinetes a reyes, duques, soldados y héroes mitológicos entre otros. Después de la Edad Media, se estableció un código para darle un significado a la posición de los caballos en estas esculturas. El Código Ecuestre fue una regla que se estableció en occidente para unificar el significado de las estatuas ecuestres buscando con esto, que la posición de las patas del caballo simbolizara la muerte del jinete. En inglés esta ley escultórica se llamó Hoof code (código de las pezuñas).

Esta norma estableció lo siguiente:  si dos patas del caballo están apoyadas en el suelo y las otras dos se esculpen levantadas,  entonces el jinete murió en batalla; si tres de las patas se esculpen apoyadas en el suelo y la cuarta levantada, el jinete fue herido en batalla o murió por heridas provocadas en batalla; y si todas las patas del caballo están apoyadas en el suelo, en la postura normal del caballo, entonces el jinete murió por causas naturales.

Aunque existen numerosos casos en los que el Código Ecuestre se respeta, una opinión muy popularizada estima que se trata únicamente de una leyenda urbana y que las coincidencias son casualidades. Sin embargo, según fuentes procedentes de historiadores del arte, esto sería una norma que sí existió que fue acordada y respetada en muchos países durante años.

En Madrid, por ejemplo, existen algunas estatuas que sí corresponden a dicho código. Entre las que sí respetan el código, podemos encontrar a el ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, al rey Alfonso XII y al General Martínez Campos. Sin embargo alguna de las más emblemáticas no respetarían esta regla: la estatua de Carlos III en la Puerta del Sol, mantiene una pata delantera levantada, sin embargo este Rey murió por causas naturales; Felipe IV en la Plaza de Oriente, aparece con caballo con ambas patas levantadas, sin embargo este monarca no  murió en batalla; y la última y muy significativa, la que gobierna la Plaza Mayor de Madrid con Felipe III montado en un caballo con una pata levantada, cuando él no murió a causa de las heridas de una batalla.

Sea real o no la existencia de este código, qué emblemático es que la muerte de un personaje importante para la historia se represente en las patas del fiel animal que le confiere fuerza y seguridad: el caballo.