Hombre y Caballo

El hombre es capaz de establecer una relación de amistad con el caballo y comunicarse con él a través de gestos o sonidos. Pero solo si se tiene en cuenta que como seres humanos nuestro instinto nos mueve a acercarnos mucho más bruscamente de lo que el caballo lo haría con nosotros, comprenderemos las reacciones del animal. Un equino antes de arrimarse a otro animal lo mira, crea espacio y distancia; esta diferencia de acercamiento crea, a veces, el temor que manifiesta y siente el caballo en presencia del hombre.

 
 
 
 

Relación y confianza

Para entablar una buena relación desde un principio, la forma más efectiva supone mantener los hombros bajos y no mirar al animal a los ojos, es decir, no demostrarle superioridad. También es necesario presentarnos antes de tocar a un caballo por primera vez, ya que por tener más sensibilidad que el ser humano, esta fase es de gran importancia y hay que crear un ambiente de confianza. Podemos presentarnos hablándoles, para ir estableciendo de este modo el contacto comunicativo previo.

Siempre es importante llegar a reconocer qué está expresando el animal, desde el miedo hasta el placer, para brindarle la mejor atención y para establecer las mejores formas de convivencia entre el caballo y el dueño, ya que este último a partir de que se estableció el contacto, para el caballo forma parte de la manada. El animal se identifica con su dueño, participa de sus sentimientos y adivina sus acciones a la más leve identificación.

La sumisión al hombre es de cierto modo una especie de acomodo, que permite al equino resolver la inseguridad que le caracteriza. No existe ninguna necesidad de someterle al equino con el miedo, el cual es interpretado por el caballo a través del tono y de las inflexiones de la voz del hombre.

Chica acariciando caballos

La buena relación de amistad entre el hombre y el caballo se basa en la confianza, teniendo en cuenta que el equino tiene una gran memoria para recordar acontecimientos negativos y sus reacciones pueden ser acordes con estos recuerdos a pesar de la gran nobleza del caballo.